apuntes sobre obra lumínica 3

21 08 2008

A propósito de los objetos lumínicos autónomos se me ha planteado muchas veces el problema de establecer un diálogo con los que de alguna manera determinan el ”entorno”. Aquellas personas u objetos que funcionan a la manera de marco para que “aquella bendita luz” impacte, termine, queme, muera. Y la dificultad del discurrir “sin el otro”.

El desafio del Angel reside en su existencia a-pesar. Su luz y su forma a-pesar. Siempre me llamó la atención la temperatura de una lámpara, en su sino vive solo el calor. Tremendo despertar de un objeto para-sí que esta condenado. Objeto que a-pesar de sí mismo constiuye la fuente de la vida.

Su constante perder calor en forma de luz habilita metáforas que atraviezan la historia de la iluminación desde sus orígenes. Su ser platónico, conceptual, su ser en el medio, en el vidrio, gótico, su transformación en línea de conomiento renacentista, su formulación técnica. Creo que no ha habido objeto que no solo haya “progresado” tecnicamente tanto en estos años sino que también haya cambiado de campo de análisis, comparta otros paradigmas, posibilite su lectura y su magia y a su vez lo haga incomprensible.

Debemos entrenarnos entonces en el diálogo con palabras, en el medio del aire, quizás las palabras puedan reflejar algo de la luz de la que hablamos, quizás podamos decir cosas sólidas y espejarla.

Gonzalo Cordova