La luz entonces obra como medio y figura de un deseo, de la asunción de la idea de la cosa que termina siempre en movimiento llegando hasta su límite en otra cosa o en una mancha en el espacio “lugarizándolo”.
Marco sin origen: el pensamiento como objeto nos “obliga” a demarcarlos en coordenadas tanto espaciales (los vestidos del ángel), como temporales.
Algunas cosas para empezar a pensar en el tiempo
Dios o la electricidad, dos maneras de dialogar sobre el inicio de los objetos. Dios, el siempre antes y el siempre después, duración pura, Bergson, constitución de la percepción en la “ruta”. El otro encuentro es con la Voluntad, voluntad de lo “otro”. Este movimiento en el tiempo se produce en el salto siempre sin origen de un interrumptor que le entrega energía, movimiento histórico, arriba de la historia. Arriba de los acontecimientos.
Este es uno de los ejes mas complejos de analizar. Es más fácil pensar en “paquetes” de luz, momentos interrumpidos o que pueden interrumpirse. La facilidad viene dada por el pensamiento científico que de alguna forma nos enseña como acercarnos a los objetos. Este pensamiento necesita categorías y las categorías necesitan conceptos, unidades de análisis.
La pregunta por el inicio de la obra lumínica, pregunta que no se da en la pintura o la escultura, es otro punto clave para seguir. Como superar lo evidente, lo siempre emergente? Como hacer para no dejarnos mararavillar por la luz encendida?