Apuntes sobre obra lumínica 4

12 09 2008

La luz entonces obra como medio y figura de un deseo, de la asunción de la idea de la cosa que termina siempre en movimiento llegando hasta su límite en otra cosa o en una mancha en el espacio “lugarizándolo”.

Marco sin origen: el pensamiento como objeto nos “obliga” a demarcarlos en coordenadas tanto espaciales (los vestidos del ángel), como temporales.

Algunas cosas para empezar a pensar en el tiempo

Dios o la electricidad, dos maneras de dialogar sobre el inicio de los objetos. Dios, el siempre antes y el siempre después, duración pura, Bergson, constitución de la percepción en la “ruta”. El otro encuentro es con la Voluntad, voluntad de lo “otro”. Este movimiento en el tiempo se produce en el salto siempre sin origen de un interrumptor que le entrega energía, movimiento histórico, arriba de la historia. Arriba de los acontecimientos.

Este es uno de los ejes mas complejos de analizar. Es más fácil pensar en “paquetes” de luz, momentos interrumpidos o que pueden interrumpirse. La facilidad viene dada por el pensamiento científico que de alguna forma nos enseña como acercarnos a los objetos. Este pensamiento necesita categorías y las categorías necesitan conceptos, unidades de análisis.

La pregunta por el inicio de la obra lumínica, pregunta que no se da en la pintura o la escultura, es otro punto clave para seguir. Como superar lo evidente, lo siempre emergente? Como hacer para no dejarnos mararavillar por la luz encendida?





apuntes sobre obra lumínica 3

21 08 2008

A propósito de los objetos lumínicos autónomos se me ha planteado muchas veces el problema de establecer un diálogo con los que de alguna manera determinan el ”entorno”. Aquellas personas u objetos que funcionan a la manera de marco para que “aquella bendita luz” impacte, termine, queme, muera. Y la dificultad del discurrir “sin el otro”.

El desafio del Angel reside en su existencia a-pesar. Su luz y su forma a-pesar. Siempre me llamó la atención la temperatura de una lámpara, en su sino vive solo el calor. Tremendo despertar de un objeto para-sí que esta condenado. Objeto que a-pesar de sí mismo constiuye la fuente de la vida.

Su constante perder calor en forma de luz habilita metáforas que atraviezan la historia de la iluminación desde sus orígenes. Su ser platónico, conceptual, su ser en el medio, en el vidrio, gótico, su transformación en línea de conomiento renacentista, su formulación técnica. Creo que no ha habido objeto que no solo haya “progresado” tecnicamente tanto en estos años sino que también haya cambiado de campo de análisis, comparta otros paradigmas, posibilite su lectura y su magia y a su vez lo haga incomprensible.

Debemos entrenarnos entonces en el diálogo con palabras, en el medio del aire, quizás las palabras puedan reflejar algo de la luz de la que hablamos, quizás podamos decir cosas sólidas y espejarla.

Gonzalo Cordova





apuntes obra lumínica 2

17 08 2008

Siguiendo la hipótesis de un plus sobre el objeto, la luz funciona paradojicamente como “recuerdo” del mito del espíritu en el objeto. Algo de lo que Benjamin denomina Aura, aquello que de alguna forma siempre vuelve en el despertar de los objetos a la mirada y que en la época de la técnica se confunde con el espíritu.

el objeto lumínico pasa a ser siempre un objeto encendido en el presente, un objeto cuya “aura” siempre se nos ofrece materializada, cargada de voluntad iluminante, queriendo ocultar su técnica, su conexión con el mundo de lo sólido para operar como Angel, diría Heidegger sobre Rilke, en el medio de lo visible y lo invisible.

Por eso su estar-apagado, su ente-apagado, no habla de la voluntad de la vida sino de la voluntad de la muerte. El ser en este caso quiere “mostrar su muerte”. Es curioso como una lámpara apagada quiere ser materia, vidrio, y no lo consigue. Por eso el no emitir luz es una doble muerte. Muerte de la luz y muerte de la lámpara como objeto. La angustia es doble.

Operar sobre la emisión de la luz nos encuentra en el momento (que nos relata Proust segun Benjamin) del abrir los ojos y sin embargo seguir soñando. El despertar de la conciencia producido a pedazos, una mirada entreabierta, una somnoliencia de los objetos vistos en el momento del crepúsculo.

Siempre vemos ese encendido voluptuoso, ese ir hacia la vida de un objeto que al final del recorrido sigue-en-lo-mismo, y nos devuelve la misma pregunta que abre, intacta, como si ninguna mirada la hubiera tocado





Apuntes sobre los objetos lumínicos

16 08 2008

Hipotesis de division de campos para el estudio de los objetos y su implicancia en el análisis de características y parámetros en orden a establecer un lenguaje común de discusión.

  • El objeto lumínico en si es un un objeto que recibe luz y/o emite luz?
  • Podemos considerar una lámpara sea cual fuere, como material constituyente básico de una obra lumínica, como el óleo o el mármol?
  • Cual es el valor de una obra que depende tanto del entorno? en terminos de oscuridad y polución.
  • Existe algún tipo de proporción evidente y cuantificable entre la luz virtual y el material físico que la contiene y soporta, para poder hablar de una obra lumínica? Como ejemplo de esta pregunta se pueden pensar dos obras posibles colocadas en las antípodas: tubos fluorescentes coloreados sin “contorno” y una lámpara detras de una malla “intervenida”.
  • Continúo la misma pregunta anterior en el eje de los objetos no autoluminiscentes. Que porcentaje de reflejo debo recibir y de que forma para considerar que el producto recibido ( o sea lo que veo) es “mayoritariamente” un producto no solo iluminado sino modificado por la luz

Una de las primeras hipótesis consiste en suponer una “preeminencia” en lo que respecta a la relación de un objeto con el espectador, de un plus de “emision” concreta que puede ser producida por luz inmaterial. Este plus de percepción colocaría entonces el análisis fuera de la obra, en los ojos del espectador. Es posible configurar un discurso sobre los objetos desde esta perspectiva epistemológica?

Propuestas de acercamiento que bajo el título apuntes sobre los objetos lumínicos iré escribiendo.

Gonzalo Cordova





Sobre la Obra lumínica

7 08 2008

la obra lumínica conlleva dos ejes simultáneos de análisis que transcurren simultáneamente: la luz como fuente y la luz como emisión.
Entre ambos campos de análisis el objeto luz no encuentra su status en una idea conformada.
Su origen y su función siempre activos marcan los límites dentro de los cuales la luz materia y la luz iluminante se tensionan y se mueven.
La obra que trabaje con luz siempre será dinámica, siempre será incompleta, siempre sobredimensionará su función.
Por exceso o por ausencia, por materialidad o virtualidad más extrema, la luz se sitúa más cerca del tiempo y de los relojes, más cerca de la música y del ritmo que de la escultura y la pintura.
Por eso no hay análisis estético válido sobre los objetos lumínicos.
Huérfanas de teoría y de legitimación estética, siempre será el campo “de los otros” y el lugar de origen de todas las disputas visuales

Gonzalo Cordova